El Juego de la Piñata: Descubre tu Propósito de Vida y Encuentra la Salida

El Juego de la Piñata: Descubre tu Propósito de Vida y Encuentra la Salida



En algún momento durante la gestación, el alma se une a la carne. Pero justo antes de nacer, sucede El Gran Olvido: una venda en los ojos cae sobre nuestra memoria, los pactos y las conexiones con otras almas quedan ocultos.


Entonces comienza el juego de la vida. Es como una piñata en una fiesta infantil.

Nos vendan los ojos y nos dan vueltas y más vueltas, hasta marearnos. Aturdidos, avanzamos a tientas, escuchando voces que gritan desde todas partes: “¡Aquí, aquí!” o “¡No, por ahí no!”. ¿Quiénes son los presentes que nos rodean? Quizás son almas que ya conocimos en otra dimensión, compañeros de viaje con los que tenemos lazos ancestrales... pero en la confusión, no se reconocen.


Damos palos de ciego, intentando alcanzar algo que intuimos pero que no vemos. La piñata, suspendida, se balancea como nuestro propio sentido vital. Creemos que debemos derribarla, pero el objetivo no es romperla; es alinearnos con ella.


Algunas de esas chispas celestiales (Tú y yo) tienen la capacidad de intuir que hay algo más. 


Así comienza la caza. Una búsqueda eterna tras el rastro borrado, en la que, armados de fuerza y voluntad, intentamos sin descanso volver a la esencia.


En medio del juego, logras elevarte sobre la realidad. Ves a cada personaje moverse a cámara lenta, escuchas el eco interminable de sus voces, puedes verte, incluso a ti mismo, perdido en la confusión. Entonces, sin vendas, abres los ojos, la intensidad de esa luz, hace que todo se vaya difuminando: los objetos se disuelven, y quedas solo frente a una cuerda que desciende del cielo.


La piñata, antes oscilante, se detiene sobre tu cabeza. Como si fuera una corona.


Es en ese instante, cuando buscas dentro de tu ser más profundo, que la memoria se recupera y la verdad se revela. Ya no buscas, tan solo dejas de resistir y comienzas a Ser.


🥊 El Reflejo de la Luz: ¿Dónde Buscar la Felicidad? (Maljut)

En el Juego de la Piñata, estamos ciegos, girando sin dirección mientras intentamos golpear algo que suena atractivo, prometiendo una recompensa dulce e inmediata.

Esa piñata y sus caramelos representan Maljut (El Reino), la sefirá más baja del Árbol de la Vida, que simboliza nuestro Mundo Material y todo lo que se manifiesta aquí: el placer, el consumo, la dopamina efímera que mencionábamos antes. Cuando estamos desconectados de nuestra esencia, golpeamos a ciegas a Maljut esperando que nos dé la felicidad.

El vacío existencial que sientes viene de una verdad profunda en la Cábala: Maljut no tiene luz propia. Es un espejo de las Sefirot superiores. Si solo te centras en lo material (golpear la piñata), tu felicidad será tan temporal como el subidón de azúcar.

El verdadero objetivo no es romper la piñata a ciegas, sino quitarse la venda (la ceguera). Al hacerlo, comprendes que la plenitud no se encuentra dentro de los dulces, sino en la luz de tu propia conciencia (tu Sefirá superior) que irradia sobre el Reino, transformando el juego en un viaje con propósito.







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